Queridos hermanos y hermanas en Cristo:
Es un gusto conocerlos y es una alegría que nos visiten en la iglesia..No se sientan mal si no pueden llegar regularmente. Acuérdense que la iglesia es su casa y siempre serán muuuy bienvenidos. Siempre los recibiremos con mucho amor porque los queremos mucho y deseamos su bien. No se sientan mal si no pueden cumplir con sus diezmos. Dios no quiere su dinero...El es el dueño del oro y de la plata...lo que El necesita es nuestra obediencia y fe....Obedecemos a Dios y lo adoramos con el diezmo y por su puesto con las ofrendas, primicias, siembras..Acuérdense que uno pone a prueba a Dios con el diezmo (Malaquias 3:10), porque siempre habrá lo necesario en la casa y también "hasta que sobreabunde" .. Uno se protege con el diezmo porque el diablo no les va a poder robar su dinero como dice Malaquías 3:11 "reprenderé al devorador y no robará el fruto de tu tierra ni la vid del campo será estéril")...Ósea que no tendrán problemas de "que no me alcanza."...También el ladrón común y corriente no los va a asaltar...No habrá enfermedad en la familia (ya que en una enfermedad cuanto se gasta!!)...No habrán divorcios en la familia ya que siempre estará unida...En fin ese pequeño versículo dice tanto...
Les voy a contar un testimonio de la bendición del Señor. Fíjense que cuando nació Sebastián nosotros teníamos el dinero reservado para ello, ya que nació en un Hospital privado...Pero El Señor nos dio una gran sorpresa!! Sucedió pues que el siguiente día del nacimiento de Sebastian, llegaron mis parientes por parte de papá y me llevaron cada uno un sobre con un regalito($) ...Así que reunimos mucho dinero y no pagamos de nuestra bolsa el parto...Dios los(as) utilizó para bendecirnos a mi esposo el pastor Fredy y a mi.. ¿Por qué? Por diezmar, por obedecerle, por adorarle, por ponerlo a prueba, por poner a Dios primero.
Hermanas y hermanos hablando sinceramente, si hoy no les alcanza es sencillamente por que no han dado su diezmo..Les voy a contar algo que nos sucedió hace poco con nuestra empleada. Vilma es cristiana. La quincena pasada no dio su diezmo...y que pasó anteayer Viernes no teníamos para pagarle su quincena.(teníamos solo el 50%).. Entonces ella entendió y lo dio esta vez..Y les diré que ella es una fiel diezmadora, pero en esta ocasión se le olvidó porque salió de emergencia a su casa porque su madre estaba enferma.
Hay un pastor nacional que a sus empleados de la iglesia les quita el diezmo de su salario porque no quiere "podrirse"...el ya sabe que si no lo hace, no les va a alcanzar para los gastos y pagos en la Iglesia (pero eso si les da un poquito mas de dinero de prestaciones adicionales). Un paciente mío que conocí en mi consultorio me contó que este mismo pastor famoso lo invita a cantar a su iglesia; le da una buena ofrenda al final del culto y de esa ofrenda este pastor le quita el diezmo...
Nosotros en la iglesia Lluvia Fresca no exigimos el diezmo...Este debe ser voluntario y del corazón...El diezmo no debe ser carga, ni tiene que dolerle darlo, ni tiene que sentirse culpable si no lo da. ..Todo lo que hacemos por El Señor tiene que ser con amor, con alegría con gozo..
Deseo para Ustedes que el Señor les cancele sus deudas...y les sobreabunde para que sean tierra deseable (Malaquías 3:11) para que puedan bendecir a otras personas necesitadas así como a sus parientes. Les invito a que pongan a prueba a Dios con su diezmo...y después me van a contar de las múltiples bendiciones que recibirán...
Les queremos mucho muchachitos Lluvia Fresca...y ya dejen de sentirse mal...Alégrense..Que la bendición de Jehová hoy viene para Ustedes a través de nuestro gran rey y Dios todo poderoso Jesucristo de Nazaret. Que el Espíritu Santo nos lleve cada día a toda verdad.
Pastora: Dra. Mónica de Valle
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Mi Casa Es Tu Casa
Hace algún tiempo enfermó un hermano de la congregación, de emergencia lo llevamos al hospital quienes lo atendieron rápidamente. Yo le había prometido que al salir del hospital lo llevaría a mi casa para cuidarlo. Este hermano muy agradecido me dijo: “entonces ve a mi casa y lleva todos los víveres a la tuya porque los quiero compartir; por favor tómalos porque estaré con ustedes”
Cuando llegué a recogerlos, me llamó la atención la cantidad de provisiones que tenía guardada. También me percaté del espacio desocupado en toda la casa. Seguí metiendo bolsas de provisiones a mi automóvil tales como frijoles, arroz, azúcar, enlatados, aceites y más. Me cautivó particularmente el hecho que aunque mi automóvil es grande ya no había espacio para nada más y aún, tuve que regresar por más.
Ese mismo día una familia de la congregación me había dicho con sollozos que no tenía nada para comer y que los estaban botando de la casa. En ese momento el Espíritu me iluminó y pude darme cuenta que todavía atesoramos cosas y espacio en casa que podríamos compartir.
Recordé la ropa que tenemos guardada en casa. Mi esposa y yo no la habíamos regalado porque subimos de peso, (si, unas cuantas libritas) y estábamos queriendo adelgazar, cosa que después de mucho tiempo no lográbamos.
También vino a mi memoria el espacio sin ocupar de mi casa. Yo le había prometido a Dios que me diera una casa grande para que a la vez sirviera para la comenzar la iglesia y cuidar algunos enfermos comenzando por mi padre que lo tuvimos por varios años hasta que falleció.
En efecto allí comenzó pero cuando crecimos tuvimos que buscar otro sitio más grande. Comparé estos dos casos donde no faltaba nada sino sobraba, con la familia que tenía necesidad que por cierto son parientes del hermano que cuidamos en nuestra casa.
Y dije para mí: que malos samaritanos somos. Me arrepentí y le dije a Dios que me iluminara más si hacía falta algo que no había subido a mi corazón. El Señor trajo a mi memoria el esfuerzo que he hecho de enseñarles a compartir a la mayoría de la congregación pero que aún hacía falta mucho más para persuadirlos a que amen a su prójimo y que en sus posibilidades den lo mejor.
Tomé unas bolsas de víveres y se las llevé a estas personas necesitadas que justamente estaban orando con gran llanto. La cara de felicidad y de convicción que Dios había escuchado y respondido a su oración me produjo un testimonio de Dios hacia mí como un profundo sentimiento: “has hecho lo correcto al amar a tu prójimo y cumplir conmigo” Cuando hable de nuevo con el hermano recuperación le comente todo esto. El se alegró y me dijo que habíamos hecho lo correcto.
Dice la palabra de Dios en Hechos 20:35 En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.
Fui enseñado a poner por obra este principio pero me estaba quedando corto ya que en casa siempre hay algo más que no utilizamos y que podríamos donar a alguien que en verdad lo necesita.
Tu también debes aceptar que tienes tesoros guardados que ya no ocupas y que debes cumplir con tu deber y hacer lo correcto conforme a los que nuestro Señor Jesucristo demanda, para cuando debas entregarle cuentas el te diga: Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Mateo 25:40
Tu casa es también la casa de tu prójimo.
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